GRANMA INTERNACIONAL 1997. EDICION DIGITAL La Habana. Cuba

El Che de la Plaza

• Enrique Avila, su autor, cuenta la historia de la singular pieza
a la que ahora se le está sumando una nueva tecnología de luces


POR TONI PIÑERA —del diario Granma

che7-1.jpg (7180 bytes)La celebración de la velada solemne, en ocasión de la caída del Che hace 30 años, abrió una opción significativa para el cartel cubano que por esos años tenía su época de fulgor: la renovación permanente de una imagen gráfica del héroe sobre las paredes del edificio del Ministerio del Interior, en la Plaza de la Revolución.
Obras a todo color, otras veces sobrias, de los mejores cartelistas y también de pintores cubanos, desfilaron por ese espacio gigante de exhibición cada vez que el pueblo se reunía en alguna manifestación o desfile. Para la plástica cubana, aquello fue un lugar simbólico que unió la imaginación de los creadores cubanos con la permanencia imperecedera del Guerrillero Heroico.
Parece que para evitar el cambio de las figuraciones, se quiso establecer allí una visión que fuera estable, y que de alguna manera resultara más económica, por lo que se decidió imponer un relieve en metal y hormigón, configurado por una línea escueta y reproductiva de la foto más conocida del Che, captada por Korda.

EL AUTOR

El 8 de octubre de 1993, quedó grabada la nueva imagen en las paredes del edificio del Ministerio del Interior, como un símbolo perenne en la Plaza de la Revolución.
¿Quién es su autor? ¿Cuál es la historia de ese relieve escultórico? Enrique Avila (Holguín, 1952), pintor, diseñador, escultor y grabador relata que cuando ideó esta pieza partió del presupuesto de que el Che era una persona muy sencilla. “Desde el punto de vista plástico, la línea era lo más sencillo, así que la hice tridimensional, además de ser más económico en estos tiempos”.
Y aunque le hubiera gustado plasmar solo la figura del Che, sin ningún otro elemento, tuvo que ingeniárselas para poder sostener las 16 toneladas de peso en la piedra de Jaimanitas con dos columnas. “Pero esas vigas las asocié a algo importante: el Che es un constructor del Socialismo. El Hasta la victoria siempre está realizado a partir de la letra original del héroe. Esto fue una sugerencia de un amigo”.
Enrique Avila, graduado en pintura de la ENA (1972), quiso también que ese Che no se viera solo de día, y jugó con la luz. Hizo los diseños de las luminarias (algo que aprendió cuando dejó sus huellas durante varios años en la escenografía de la televisión), “para expresar con su reflejo al hombre de acción que irradia la luz al porvenir”.
A aquel primer diseño de luces se le sumó, hace algún tiempo otro, donado por la empresa francesa M-2-E —que ahora está trabajando en las luminarias del Morro. Por estos días y en ocasión del aniversario 30, hay un movimiento en la significativa obra. Es que la empresa española TECNISA S.A., mediante su presidente técnico-comercial Leonardo Domínguez, donó una tercera tecnología de luces que se está instalando.
Se trata de un moderno sistema de fibras ópticas, muy económico, que se espera esté listo próximamente. “Se van a intercalar los tres sistemas —dice Avila— en distintos momentos, algo que añade un carácter más internacional, porque aquí está la mano de España, Francia y Cuba”.

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