GRANMA INTERNACIONAL 1997. EDICION DIGITAL La Habana. Cuba

Raúl Quispaya Choque

Un hermoso gesto de solidaridad humana

Elsa Blaquier (AIN)

El 29 de julio de 1967 la columna guerrillera bajo el mando del Che llegó hasta el río Rosita; venían extenuados de la larga marcha tras el combate sostenido con el ejército dos días antes. Miguel (Manuel Hernández), el jefe de la vanguardia, había elegido un lugar para acampar situado entre dos caminos a la orilla de uno de ellos y en las márgenes del río.
Un ataque de asma mantuvo al Guerrillero Heroico toda la noche despierto, y a las 4:30 su preocupación sobre la ubicación en que se encontraban se hizo realizad. Una sección del destacamento Trinidad que se desplazaba por la zona alumbrándose con una linterna, estableció contacto con la columna guerrillera e inician un combate donde mueren Chinchu (José María Martínez Tamayo) y Raúl Quispaya Choque y es herido Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca).
En el diario de Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca) quedó recogido el dramático encuentro: “... No habíamos avanzado cuando caímos en una emboscada, la mayoría llegamos al monte. Chinchu queda herido en medio de la playa entre nosotros y el ejército, Aniceto a su lado. Su hermano (René Martínez Tamayo) sale a buscarlo pero no puede con él, ya que está herido... Salgo a buscarlo y lo arrastro un trecho hasta que caigo herido. Nuevamente cubro mi posición para proteger a Aniceto y su hermano (René) para que terminara de llegar hasta el lugar en que estábamos. Matan a Raúl junto a mí...”
Al ofrendar su vida por tratar de salvar al combatiente cubano herido, Raúl Quispaya Choque dio el más bello ejemplo de solidaridad humana.
Raúl nació en ciudad de Oruro, el 31 de diciembre de 1939, en la casa situada en la calle Sotomayor N. 116 esquina a Velázquez, donde vivió hasta su muerte, con sus padres Ramón Quispaya y Toribia Choque y sus cinco hermanos. Uno de ellos, Antonio, aún la habitaba en 1985, cuando fue entrevistado.
Cuenta Antonio que Raúl era muy reservado e inteligente. “Estudió primero en la Escuela España y después en la Escuela Nacional Bolívar --señala--. A la muerte del padre pasó al curso nocturno y comenzó a trabajar junto a mi como sastre”.
El joven necesitaba ganarse el sustento, pero continuó estudios universitarios y llegó a ser uno de los mejores alumnos de la Escuela de Economía, donde continuó vinculado a las luchas estudiantiles.
Por su parte Héctor Palenque y Encarnación Nieto, un matrimonio de revolucionarios, compañeros inseparables de Raúl, lo recuerdan dirigiendo los círculos políticos donde también participaban combates sostenidos por los estudiantes de Oruro, al ser despojado del poder el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR).
“Raúl fue el que comandó todo el grupo universitario armado que tomó la radio El Cóndor, situada a una cuadra del alto recinto de estudios. Una muchacha puso una granada casera en la puerta de la estación y al estallar, Raúl entró. Desde arriba nos tiraban con una ametralladora, pero él le disparó y penetramos” --apunta--.
Encarnación no olvida el día que murió un militante y no había bandera del Partido. Ella y Raúl la hicieron. Cuenta que “él trajo la tela roja. Cocimos la estrella amarilla y la hoz y el martillo. No nos quedó perfecta, pero pusimos la bandera junto al féretro y después la guardé en la casa”.
Raúl fue miembro del Ejecutivo Nacional de la Juventud Comunista boliviana, se integró a la guerrilla en el mes de febrero como parte del grupo de Moisés Guevara y pasó a formar parte de la Vanguardia. Al morir tenía 27 años, aún le faltaba experiencia combativa, pero como expresara el hoy coronel Leonardo Tamayo (urbano), “sí se le veía desarrollo ideológico”.
No era un hombre de gran fuerza física, pero no dudó en ir a socorrer al compañero herido. Su cuerpo fue imposible de recuperar, pues durante el largo combate el ejército tomó la playa del río Rosita donde ofrendó su vida por un ideal.

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