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UN JOVEN PICASSO EXPONE EN LA HABANA
Influencia del cubismo...
más allá de la familia
• La Galería de la Asociación
Cultural Yoruba de Cuba acoge la segunda muestra
personal de Juan Antonio Picasso
POR
MIREYA CASTAÑEDA——de Granma Internacional —
FOTOS DE ALBERTO BORREGO
PARA quien desee vivir del
arte, tener Picasso de apellido resulta un tesoro
incalculable. Sin embargo, cuando el arte es parte
inseparable de la vida, resulta una pesada carga.
Por las injustas comparaciones.
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El tambor que
liberó
a Changó.
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Juan Antonio
Picasso
defiende sus obras.
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Atraviesa ahora la etapa de
“ir a ver que hace este Picasso”, pintor cubano,
Juan Antonio, de la más joven generación de la
revelada familia cubana del inmenso Pablo Ruiz
Picasso.
Está documentado desde fines
de la década de los noventa del pasado siglo que
alrededor de 1860 el abuelo materno del creador del
cubismo (junto con Braque, claro está), Francisco
Picasso Guardeño, dejó a su esposa y cuatro hijas
(una de ellas María, quien sería la madre de Pablo
Picasso) y viajó a Cuba en busca de fortuna (y aquí
murió en 1888).
Por ejemplo, en el segundo
libro de la serie Picasso antes del Azul, de
Rafael Inglada, uno de los principales
investigadores de la vida del malagueño, al abordar
la figura del abuelo materno, Juan Picasso Guardeño,
recuerda cómo su “viaje y posterior establecimiento
en Cuba dio lugar a una prolífica saga con la que
pervive el apellido Picasso en la Isla” y más aún en
el documental Los Picassos negros, de la
periodista cubana Julia Mirabal (presentado en el
Festival de Cine de La Habana, en 1999, y en el
Tercer Festival de Cine de Málaga, al cual fue
acompañada por uno de los descendientes cubanos,
Ramón).
Picasso Guardeño —a quien se
describe como un caballero excéntrico con un bigote
tipo morsa— conoció en la Isla a una mujer negra,
Cristina Serra, con quien tuvo cuatro hijos, de uno
de ellos Juan Francisco Aurelio Picasso Serra, son
los 41 descendientes identificados hasta ahora en
Cuba.
De Ramón, uno de los
bisnietos de Picasso Guardeño, es hijo este joven de
30 años que desafía en la pintura el pesado legado
de un apellido que es parte de la historia del arte
universal.
Su exposición, Ecos
pueriles, está abierta en la Galería de la
Asociación Cultural Yoruba de Cuba. Se trata de 21
cuadros de mediano y pequeño formato, de estilo
abstracto-figurativo, en el cual utiliza fuertemente
el blanco y negro, aunque en esta segunda muestra
(la anterior, en febrero de este mismo año), el
color es menos vago, y siempre para enfatizar algún
punto de interés.
G I: ¿Su acercamiento a la
pintura?
JAP: Empecé en el dibujo y
la pintura hace cuatro años solamente, bajo la
tutela de los profesores de San Alejandro, Rogelio
David Núñez y Julio Trujillo.
G I: ¿Sus temas y estilo?
JAP: Saliendo del dibujo
hacia la abstracción, combinándola con la
figuración, para un texto siempre más bien social.
No la abstracción como medio decorativo, sino para
presentar el drama social. Me gusta trabajar el
blanco y negro, y sólo ahora he incorporado el
color.
G I: ¿Pablo Ruiz Picasso?
JAP: Es imposible alejarme
en cuanto a su obra. Es imposible alejarse del
cubismo. No estoy ajeno a su influencia, y la
tendría en cualquier caso, aunque no hubiera una
relación familiar.
G I: Después de la
revelación de la familia cubana ¿ha habido alguna
comunicación con los herederos de Picasso?
JAP: Ramón fue a Málaga con
Julia Mirabal para presentar el documental, que fue
acogido muy bien, pero no hubo acercamiento con la
familia.
G I: ¿Alguna razón especial
para exponer en la Asociación Yoruba?
JAP: Mis cuadros, como usted
aprecia, presentan simbología de tipo religioso,
pero son sólo complemento, no intento un
contrapunteo.
G I: Esta es su segunda
muestra. ¿Cuáles han sido las reacciones?
JAP: Siempre ensombrece un
poco el apellido. Las comparaciones no me gustan,
cada quien tiene su estilo, y a veces destruyen.
Juan Antonio Picasso es un
joven espigado, un artista serio y decidido. Ecos
pueriles ha titulado esta exposición. Si es una
referencia a triviales cotilleos que nada aportan a
una apreciación de su obra, tendría toda la razón. |