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Recorre
Raúl cooperativa agropecuaria en Pinar
del Río con alentadores resultados
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Testimonio de gente decidida a trabajar
la tierra. Producen
todo lo que se proponen
María Julia Mayoral
ma.julia@granma.cip.cu
A cinco kilómetros del centro de San
Cristóbal, en Pinar del Río, por la
carretera que conduce a Bahía Honda,
está El Mango, una Unidad Básica de
Producción Agropecuaria (UBPC) de
Excelencia dentro del movimiento
nacional de la agricultura urbana; pero
si usted no la ve con sus propios ojos,
el calificativo puede parecerle
demasiado rimbombante.
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Durante la visita de Raúl, Norberto
destacó que la UBPC significa mejor
vida para su familia y para él.
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Las fotos tomadas al inicio, hace
nueve años, ayudan a entender: el marabú
y el aroma apenas dejaban distinguir el
trío de naves ya entonces en desuso,
como recordatorio de un fallido proyecto
de producción porcina. Dentro de aquella
finca nombrada El Batey —el núcleo
original de la actual UBPC—, todo estaba
igual, cubierto de mala hierba y
desaliento humano. Así mismo sucedía en
terrenos aledaños.
Por suerte, más tarde o más temprano,
puede aparecer alguien dispuesto a
decir: "Sí se puede", a demostrarlo con
su sacrificio personal, a convencer a
tantos como pueda, a sumar brazos para
la faena abnegada. En Los Mangos, fue el
médico veterinario Nardo Bobadilla
Labrador, quien prendió la chispa del
optimismo a comienzos de 1998. Cuando
aquello eran solo 16 trabajadores
dispuestos a rescatar casi once
hectáreas de suelos desnutridos en las
faldas de la Cordillera de los Órganos,
con la única ventaja de poder aprovechar
el agua de las micropresas aledañas.
Hoy son 64 los integrantes de la UBPC;
en vez de una, tienen cinco fincas (120
hectáreas). La totalidad de los hombres
—incluido el médico, como llaman
familiarmente a Nardo, el administrador
de la Unidad Básica de Producción
Cooperativa—, cobra por los resultados
del trabajo. Desde el propio 1998,
hicieron rentables sus cosechas y la
crianza de animales. Llevan varios años
obteniendo utilidades que reparten entre
todos.
Cosechan plátano vianda y fruta,
calabaza, boniato, frijoles, lechuga,
remolacha, rábano, cebolla, pimientos,
ají, cebollino... ; crían aves rústicas,
cerdos, chivos, carneros y conejos.
Venden a precios módicos, establecidos
por el Consejo de la Administración
Provincial de Pinar del Río. Ninguno se
hace rico. No dejan de cumplir los
planes de entrega a Acopio.
Viandas, hortalizas, condimentos
frescos y parte de la carne de cerdo
llegan al mercado estatal, al hogar
materno, la Casa de los Abuelos y una
escuela primaria con alumnos
seminternos, en la cercana comunidad
Modesto Serrano. También suministran al
hospital Comandante, Pinares de San
Cristóbal.
El año pasado produjeron 68 toneladas
de carne de puerco (1,36 toneladas por
cada hembra reproductora). Mediante el
convenio con la Empresa Porcina reciben
la mayor parte del alimento: por cada 20
toneladas de comida, entregan cinco de
cerdo en pie. Un buen negocio, comenta
Nardo Bobadilla. Sin embargo, aclara, no
todo depende de esos suministros,
nosotros hacemos guarapo; usamos el
suero de leche y restos de cosechas para
complementar la ceba.
Terminaron con 82,9 toneladas de
viandas y granos, más de 50t de
hortalizas, cerca de 41 000 huevos y 615
kilogramos de carne de conejo. Redujeron
el costo por peso a 0,52 centavos, y
para orgullo colectivo, también
mantienen una contabilidad rigurosa.
Nada se desaprovecha, el agua
proveniente del fregado de los corrales
de los cerdos sirve para el riego por
aniego, con la parte sólida de las
excretas fertilizan. Los desechos de
cosechas en los campos y en los tres
organopónicos son empleados en el
sustento de los animales.
SIN SENTIDO
DE PERTENENCIA NO HAY NADA
Nardo Bobadilla es un defensor "a
capa y espada" de las UBPC como forma
válida de organizar la producción
agropecuaria; "aunque echarlas a andar a
veces cueste mucho esfuerzo, y, en
ocasiones, su dependencia a empresas no
ofrezca los beneficios esperados".
Si le preguntan qué no puede
obviarse, responde invariablemente: "La
atención a los trabajadores en todos los
sentidos, qué condiciones tienen para
rendir en el surco, los organopónicos,
en las naves de los animales... , cómo
está el almuerzo en el comedor, en qué
problemas familiares podemos
ayudarlos... La gente necesita sentirse
contenta, ver que el esfuerzo no es en
vano, que más trabajo significa mayor
beneficio personal y para su familia".
Sin sentido de pertenencia, asegura,
no hay UBPC exitosa. "Ese sentimiento es
el resultado de muchos factores. Al que
ya dije —atención al hombre— añádanle:
producir con criterios estrictamente
cooperativistas, buscar el interés
colectivo por reducir costos, aumentar
producciones, sin violar nunca el objeto
social de nuestra organización,
estimular el multioficio para que el
personal indirecto sea el mínimo,
controlar y ponerle freno a lo mal hecho
en el momento y el lugar oportunos,
aplicar estrictamente el reglamento
general de las UBPC y el interno creado
por nosotros mismos, capacitar a la
gente, dirigir con pensamiento
económico... En fin, ponerle el corazón
a cada tarea y transmitir la idea de que
sí se puede".
LA SAZÓN DE
ANA
Cocina sabroso Ana María Ramos. Ella
y Magalys García, de reciente
incorporación, tienen a su cargo la
elaboración de los alimentos para los
trabajadores en los dos comedores de la
UBPC.
Al principio, cuenta Ana, hacía el
almuerzo en una cocina de luz brillante,
puesta en el rincón de una nave sin
paredes, con dos pedazos de tejas
delante del fogón para que el aire no me
apagara la candela; fregaba en una
palangana, los hombres me traían los
cubos con agua del pozo.
"Era difícil, pero el médico me
repetía: ‘No te desesperes... , que te
vamos a poner cómoda’. Él es una persona
muy optimista, le dice a uno la verdad,
no se anda con cuentos. Hoy tengo esas
comodidades y me siento como en mi
casa."
LA FINQUITA
Allí, como en
las otras fincas, impresionan la
limpieza, el orden, el gusto por adornar
los lugares con plantas ornamentales. Su
jefe, Norberto Rodríguez Alfonso, tiene
29 años de edad y desde hace tres
trabaja en la UBPC.
Su designación
nació de la decisión colectiva: "Ese es
el estilo de aquí, así han sido
seleccionados los otros compañeros; la
junta directiva da el visto bueno, pero
la aprobación está en manos de la
asamblea de trabajadores. Si no te has
ganado la confianza de la mayoría, no
sales electo porque a la gente le gusta
tener al frente a una persona que eche
para alante en el trabajo y sea humano
con los demás".
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En
el 2006 produjeron 68 toneladas
de carne. Favorable el convenio con
la Empresa Porcina.
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Norberto dice ser "el responsable de
lo bueno y de lo malo" en su pedazo de
terreno, la persona que "más ‘palos’
coge cuando hay deficiencias", porque
"el médico sabe ser padre, amigo,
compañero, maestro —nos da cursos de
materias agropecuarias y hasta pone
exámenes—... ; pero con él, hay que
andar al hilo".
En La Finquita, sobresale el
organopónico, parece un jardín; pero,
acostumbrada a ver esas plantaciones
dentro de las ciudades, no entiendo por
qué una en medio del campo: "Hay que
sacarle el máximo a cada palmo de suelo,
y este de aquí no es bueno, así que
hicimos los canteros —445 metros
cuadrados—, usamos la excreta de los
puercos y los pollos como abono. Sacamos
hortalizas y condimentos los 12 meses
del año; la venta nos reporta anualmente
entre 11 000 y 12 000 pesos, y sin
cobrar caro: a 80 centavos la libra de
tomate, y menos, en otros casos".
La UBPC El Mango y La Finquita
significan "bienestar para mi familia y
para mí", afirma el joven. "Antes de
venir para acá vivíamos en una casita
muy mala, mejoramos mucho en la nueva
vivienda, y poco a poco vamos teniendo
más cosas; por ejemplo: en enero, recibí
5 047 pesos, al repartirnos las
utilidades del 2006, con eso nos
compramos ropas y muebles nuevos".
Técnico de nivel medio en Agronomía,
Manuel Hernández, de 23 años de edad, es
otro de los trabajadores de La Finquita.
Sembrar y cuidar las plantas
ornamentales, atender la crianza de
cerdos y gallinas, preparar el pienso de
los animales, hacer de almacenero de los
víveres para el comedor, en ello ocupa
sus jornadas diarias, "y me alcanza el
tiempo para ir de voluntario al campo a
guataquear frijoles, a sembrar... porque
si a la UBPC le va mejor, a mí también".
Según cuenta, "hay gestos que se
agradecen toda la vida. Cuando pienso en
mis compañeros, no me puedo olvidar de
su ayuda cuando mi difunta madre estaba
enferma, ni de las gestiones para
conseguirme el techo de la casa, pues
una ventolera me lo llevó por completo".
Cada cual tiene su motivo propio para
amar a la UBPC, Juan David Padrón (El
Indio), Mario Espinosa, Lázaro Bocourt,
Félix Sánchez, Ariel Cala Ramos y Jorge
Ariel González, con quienes conversamos
en los surcos; Caridad Escalante y
Yordanis Ibarra, en las naves de conejos
y aves; Ismael Espinosa, Oslirio Govea,
Eliécer Triana y Jorge Alberto Chiroles,
en plena faena dentro de los corrales de
cerdos... , cada uno defiende el derecho
colectivo e individual a prosperar
porque dan el máximo en la faena
cotidiana.
CAGUAIRÁN
La historia se
repite: nueva finca abierta significa
quitarle el señorío al marabú, a la
improductividad, hacer caminos, levantar
naves, construir la casa donde vivirá el
responsable del terreno, con la
condición de que la vivienda pertenece a
los medios básicos de la UBPC, fomentar
cultivos sin perder tiempo... "Y el
primero en irse para allí, a dar el
ejemplo, es el jefe recién nombrado, no
hay otra regla de juego", explica el
médico, quien además de dirigir la UBPC
es delegado municipal y provincial del
Poder Popular.
La más joven de todas, lleva el
nombre de Caguairán. En ella, además de
las siembras tradicionales, piensan
desarrollar el cultivo semiprotegido de
hortalizas y vegetales. Es sitio
hermoso, una pequeña península interior,
con el favor de las aguas de una
micropresa.
Ahora levantan la casa de madera y
techo de tejas, donde residirá Juan José
Márquez Placencia, plantan el primer
campo de tomate, preparan más tierras,
sacan a mano los pedruscos. La esposa y
el hijo de Juan José no se pierden la
oportunidad de ayudar a sacar piedras,
ellos vendrán a residir en el lugar,
aunque en el pueblo tienen un
confortable hogar de mampostería.
DESPUÉS DE LA
VISITA
Días atrás, el
General de Ejército Raúl Castro Ruz,
Segundo Secretario del Partido y
Ministro de las FAR, estuvo en la UBPC
El Mango, acompañado por el integrante
del Buró Político y jefe del Ejército
Occidental, Leopoldo Cintra Frías, y
Olga Lidia Tapia, primera secretaria del
Partido en la provincia. En el campo
conversó con la gente. Recorrió tres de
las fincas. Les dejó por escrito su
satisfacción por el trabajo de todos.
Reconoció a Nardo Bobadilla como
"magnífico administrador", quien "con su
férrea voluntad ha demostrado que en la
producción de alimentos... sí se puede".
Los felicitó también en nombre de Fidel,
y prometió volver.
Antes de llegar
el Ministro, Nardo nos había dicho que
ya casi tenía la UBPC soñada. Acabo de
volver a conversar con él, ya no piensa
igual. "Raúl nos contó de formas más
eficientes de producir en poco espacio
de terreno, nos invitó a ver esas
experiencias, a aplicarlas. Ahora me veo
solo en las puertas del comienzo, y me
siento feliz".
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