|
¿Qué trae el 2010?
Elsa
Claro
Para
los Nóbel de economía Joseph Stiglitz y
Paul Krugman en el 2010 no ocurrirá la
recuperación del mundo. Es de temer que
sus pronósticos resulten lamentablemente
acertados. Si hablan sobre escaso o nulo
crecimiento y altísimo desempleo, nuevos
descensos de los salarios, entre las
averías a padecer durante el recién
nacido año, pueden creerse sus
previsiones.
Les apoyan análisis como el circulado
por la Organización Internacional del
Trabajo dando cuenta de que entre 39 y
61 millones de personas están en paro y
otros 43 millones de nuevos trabajadores
pueden quedar excluidos del mundo
laboral de aquí al 2012 si los estados
no implantan medidas convenientes.
La
Organización Mundial de Comercio
vaticina una caída superior al 10% con
respecto a los índices 2008-2009 como
consecuencia de la crisis global. El
propio Krugman, afirma que "La
herramienta de reducir los tipos de
interés se ha agotado y eso es lo que me
da más miedo ”(…)“ hay que adoptar
respuestas sin precedentes" pero como no
existen proposiciones avanzadas (o no
se aceptan)
"La crisis puede durar mucho tiempo",
asegura.
Políticos y expertos sugieren valerse de
una especie de Tasa Tobin sobre las
transacciones financieras para frenar la
especulación, una de las prácticas que
llevaron al desastre, y el premier
británico, secundado por el presidente
francés, plantean aplicar otro canon,
consistente en sustraerle a los
banqueros un 50% de las gratificaciones
extraordinarias que reciban. Solo dos
hipotecarias entregaron bonos por valor
de 6 millones de dólares en el
desapacible e insolvente 2009.
Otro ingrediente negativo que promete
magnificarse este año se deriva de lo
economía mafiosa, como comienza a ser
designada la progresiva participación de
dinero procedente del narcotráfico o
acciones delictivas que se incorporan a
las esferas de la economía tradicional.
En el segundo semestre de 2008, muchos
bancos en colapso recibieron 352 000
millones de dólares provenientes de las
ganancias ilegales. Si no hubo
escrúpulos para servirse de ellos casi
seguro continuarán empleándolos, incluso
para mitigar los altos déficit
estatales.
Como
el dólar sigue perdiendo terreno y puede
provocar serios inconvenientes, muchos
países o sectores globales se refugian
en la moneda única europea, crean nuevas
divisas o expanden la experiencia de
comerciar con dinero local. Esos
cambios, unidos a las tendencias
integracionistas regionales, propician
modificaciones en el comercio y en los
parámetros de crecimiento.
Para
la llamada zona euro, con 15 países del
Viejo Continente, se vaticina un
crecimiento del 0,2 % en 2010, excepto
para Alemania a la que calculan solo un
0,1%. Si en el este y centro europeos
fue difícil la recién concluida etapa,
la que comienza no tiene mejor
semblante. Las
perspectivas aparecen con mejores
posibilidades para Asia
Stiglitz prevé que en EE. UU. ocurrirá
una nueva contracción en la segunda
mitad del año, haciendo difícil reparar
el índice de desempleo, ascendente al
17% y varios inversores internacionales,
como Marc Faber, están convencidos de
que la crisis tendrá esa segunda vuelta
“sobre todo porque el sistema fue
asistido pero no lo depuraron y los
planes de estímulo sólo beneficiaron a
los bancos, etc... pero realmente la
gente de la calle sigue igual. Pienso
que en seis meses la economía volverá a
defraudar. El problema es que para
entonces la Reserva Federal va a
imprimir más dinero y eso no ayuda.
Entonces la gente volverá a enfadarse y
culpará al sistema financiero y para
distraer la atención se comenzará alguna
guerra”.
EE. UU. HAMBRE Y GUERRAS
Es muy posible que el multimillonario
tenga razón y no solo se intensifiquen
los frentes bélicos abiertos y se abra
otro.
En
los días finales del 2009, llegaban a
Kabul parte de los 30 000 soldados y
mercenarios norteamericanos adicionales
que escalarán la guerra afgana junto con
otros 10 000 de la OTAN, para sobrepasar
100 000 efectivos sobre el territorio
invadido y casi seguro, extenderse en
operaciones hacia Paquistán.
Solo unos meses atrás, Jacques Diouf,
director general de la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO) alertó: “Por
primera vez en la historia de la
humanidad, más de mil millones de
personas sufren hambre crónica”. La
cifra esconde la muerte de 10 niños por
minuto, indican las pesquisas
pertinentes, por medio de las cuales se
sabe que no todos son del mundo
subdesarrollado, pues en Estados Unidos
uno de cada seis hogares sufre
“inseguridad alimentaria” dato del
Departamento de Agricultura
estadounidense, afirmando, encima, que
el número de menores que padece hambre
creció de 11 a 17 millones en el país
más rico del planeta donde
36 millones de personas
dependen del suministro de comida
gratuita.
“Los
temas relacionados con el hambre y la
falta de vivienda en Estados Unidos son
más generalizados que nunca”, estimó
ante un amplio auditorio el alcalde de
Sacramento, Kevin Johnsonaun, en una
reunión con otros homólogos congregados
para intercambiar soluciones a los
problemas de muchos estados de la Unión,
debido a la falta de fondos para
mantener abiertos hospitales u otras
instituciones o darle ayuda a la elevada
cifra de familias que se quedaron sin
techo, mientras el gobierno federal usa
los fondos obtenidos mediante impuestos
en salvar ricos o hacer guerras.
Serán, se supone, consideraciones de ese
tipo las que elevan la cantidad de
norteamericanos en desacuerdo con la
participación en conflictos. Cerca de un
70% los rechaza. Así lo revela una
encuesta que obtuvo criterios de este
tipo:
“Estados Unidos debería ocuparse de sus
propios asuntos en el plano
internacional y dejar que los demás
países se encarguen de los suyos…”. En
el mismo sondeo, el 78% coincidió en
que la administración estadounidense
debería “concentrarse más en nuestros
propios problemas nacionales y construir
nuestra fuerza y prosperidad en casa”.
Jóvenes universitarios de entre 18 y 29
años, muchos procedentes de sectores más
o menos acomodados, descalifican a
Barack Obama en lo relativo al manejo de
la crisis económica y, muy en especial,
opinaron que no debió aumentar las
tropas para Afganistán. En ese país
centroasiático se gastan 265 millones de
dólares por día cuando con
solo 44 000 anuales serían suficientes
para evitar el hambre en todo el mundo,
según la FAO. La pérdida de popularidad
interna y la decepción exterior que
genera el presidente surge de la
dicotomía entre lo dicho y lo prometido,
tan contrario al modo en que se
involucra en conflictos que asegura no
son suyos pero auspicia con paternal
entusiasmo.
En
teoría deben salir de Iraq parte de las
tropas concentradas en las enormes bases
estadounidenses, pero no se descartan
pretextos para mantenerlas como garantes
de las grandes petroleras que recién
adquirieron pozos en el país ocupado. Se
supone, pese a todo, que solo dejen lo
imprescindible pues no tienen hombres
suficientes para enfrentar a los
talibanes que controlan el 70% de
Afganistán. Decir que ganaron la guerra
iraquí es un macabro eufemismo y que
tendrán éxito en la nación
centroasiática es otra ficción. Por
delante hay 12 meses para cometer
errores.
FABULA INACEPTABLE
Cuentan los corresponsales que lograron
entrar en Gaza hace poco, que esa lengua
de tierra donde habita millón y medio de
personas está igual a un año atrás, al
término de la Operación Plomo Fundido,
como titulo Israel los implacables
bombardeos que duraron 22 brutales días
sobre gente, viviendas y sembrados,
matando a 1 400 palestinos e hiriendo a
casi 6 000 y a quienes les niega
asistencia humanitaria que se echa a
perder en las fronteras pues prohíbe su
paso. Asimismo, Egipto construye un muro
que impedirá obtener suministros a
través de túneles bajo tierra.
Tanto
la invasión como la asfixia económica y
sanitaria siguen ocurriendo ante una
comunidad internacional
impávida que hace tímidas declaraciones
y nada práctico. La Unión Europea no fue
capaz siquiera de aprobar un texto que
concite la creación de dos estados, uno
judío, y otro palestino. Holanda,
Alemania e Italia, dificultan el
consenso y EE. UU., donde
afirman trabajar por análogo proyecto,
permite que los sionistas continúen
ocupando espacios de Jerusalén este, o
en la no menos usurpada Cisjordania.
Solo incautos pueden creer que la Casa
Blanca no tiene influencia suficiente
sobre Tel Aviv como para inducirles a
que negocien en serio y concluyan el
destructivo proceso que, a todas luces
no va a solucionarse en este 2010.
Las
acciones norteamericanas en el Medio
Oriente impulsan a conjeturar que el
superlativo apoyo que dan a Israel se
vincula a proyectos contra Irán, sea
para mantener al régimen hebreo como
potencia suprema de la zona y para ello
inestabilizan al gobierno persa,
buscando mermar sus capacidades o las
que pudiera darle a otros vecinos,
aliados con Rusia y China en un grupo
que construye vínculos económicos y
defensivos en el área.
En lo
relacionado al Líbano tratan de opacar
la influencia de Hezbolá, empeñada en
reconstruir la economía y otros daños
provocados por la invasión judía y
partícipe de un gobierno de unidad
nacional. Como Israel no soporta que la
nueva estructura del país diera el rango
que merece al brazo armado de la
organización islámica, lanza amenazas
que no sería raro concretaran con
cualquier pretexto. A veces no hacen
tanta falta los subterfugios. Así lo
indican los
recientes bombardeos sobre la zona norte
de Yemen, alegando una fantasmal
presencia de AL Qaeda, cuando en
realidad es parte de una
estrategia made in USA, para extender el
conflicto afgano hacia el centro y sur
de Asia.
Son
estos algunos de los problemas que
pueden hospedarse en la agenda de este
2010, azotado desde mucho antes que
naciera por el cambio climático y lo que
es aún peor, por la inercia de los que
hacen las guerras para detener el
deterioro del planeta. •
|