• En solo un año
Cuba erradicó completamente el
analfabetismo
Yenia
Silva Correa
CUANDO está por concluir
el Decenio de las Naciones Unidas para
la Alfabetización (2003 - 2012), las
cifras de personas que aún no saben leer
ni escribir son alarmantes: 64, 7
millones de niños no escolarizados y 793
millones de adultos analfabetos.
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Con la
Campaña de Alfabetización se
redujo el analfabetismo al
3,9 %. |
Cuba desarrolló una
campaña nacional de alfabetización que
duró apenas doce meses y concluyó el 22
de diciembre de 1961 con la proclamación
del país como territorio libre de
analfabetismo.
Desde enero de aquel año
se prepararon las estructuras
organizativas de la campaña. Para
alfabetizar a 1 045 000 iletrados
censados en ese momento se crearon los
diferentes contingentes de maestros que
se agruparon en alfabetizadores
populares y en las brigadas Conrado
Benítez, Frank País y Patria o Muerte.
Los que ya eran
trabajadores de la educación tuvieron a
su cargo la preparación de los
alfabetizadores - adolescentes en su
mayoría y muchachas más de la mitad - y
de los materiales que se utilizarían
para enseñar.
Sin embargo el camino
para sacar al país del analfabetismo no
fue un mar de rosas. La Revolución
cubana, aún muy joven por aquellos días,
enfrentaba en 1961 la lucha contra
bandidos en el Escambray (en el centro
del país), proclamaba su carácter
socialista, salía airosa en la invasión
mercenaria por Playa Girón, pero no
detuvo la alfabetización.
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Cuba fue el
primer país de América
Latina en erradicar el
analfabetismo. |
Ni siquiera el asesinato
de jóvenes maestros que enseñaban en las
zonas rurales mermó el entusiasmo de
todos los que asumieron con entereza uno
de los empeños más nobles y llenos de
justicia social del proceso
revolucionario.
Luego de un año
finalmente se cumplió la promesa hecha
por Fidel en Naciones Unidas en
septiembre de 1960: …en el próximo año,
nuestro pueblo se propone librar una
gran batalla contra el analfabetismo!
El índice de
analfabetismo se redujo al 3,9% en una
población de algo más de 6,9 millones de
habitantes, proeza que no habría sido
posible sin el concurso de estudiantes,
obreros, maestros cubanos y
latinoamericanos y sin la voluntad de la
dirigencia revolucionaria.
Muchos de los
alfabetizadores se convirtieron después
en maestros de varias generaciones de
cubanos y repitieron la experiencia de
enseñar cumpliendo misiones
internacionalistas como docentes en los
destacamentos pedagógicos.
Otros se dedicaron a
distintas profesiones, pero jamás
olvidaron los días en que tuvieron en
sus manos la cartilla y el manual.
A partir de entonces el
aumento progresivo del nivel de
escolaridad de los cubanos, el
incremento de las escuelas, maestros y
becas en todos los niveles de enseñanza
a lo largo y ancho del país y la
presencia de docentes de la Isla
enseñando en África y América Latina
marcarían las siguientes décadas de la
Revolución.
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El Yo sí
puedo se basa en la
experiencia cubana de 1961. |
Si bien por falta de
políticas estatales los programas de
alfabetización no son una prioridad en
muchas partes del mundo, la UNESCO
reconoce que esta es un derecho humano
del cual depende el acceso a la
educación.
Para Cuba la experiencia
del alfabetizar no concluyó en diciembre
de 1961, todo lo contrario. A comienzos
de este siglo fue necesario emprender
nuevas acciones para la enseñanza de
adultos en otros países y surge el
programa Yo sí puedo.
Utilizando los
principios rectores que se aplicaron en
la Campaña de Alfabetización, el Yo sí
puedo ha llegado a más de 30 países y en
naciones como Venezuela, Bolivia y
Nicaragua fue el método empleado para
eliminar el analfabetismo.
En el año 2006 el
programa cubano mereció el Premio de
Alfabetización Rey Sejong, que confiere
la UNESCO, aunque ningún reconocimiento
es mayor que haber enseñado a leer y a
escribir a más de 3,5 millones de
personas, de las cuales muchas ya
reciben el programa de seguimiento Yo sí
puedo seguir, que les permite completar
la enseñaza primaria.