Nicolás
Guillén en su aniversario 110
Mireya
Castañeda
Nicolás Guillén
(1902-1989) es considerado por su obra
como Poeta Nacional. Palpita en sus
composiciones poéticas algo propio,
particular, que reconocemos como lo
cubano.
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Un joven Nicolás Guillén
fotografiado por Carl Van
Vechten, e incluida en la
muestra de Poetas
Afronorteamericanos
(1939-64) exhibida ahace
unos años en la Biblioteca
Beinecke, Universidad de
Yale (GUILLEN JOVEN) |
Introdujo el tema negro
en la poesía en lengua española y supo
interpretar a plenitud el espíritu de
lucha de los seres humanos, y su
esperanza de conquistar una sociedad
mejor.
Fue un periodista
fecundo e incansable desde los años 20
del siglo pasado, por ejemplo en el
Periódico "El Camagüeyano", estuvo a
cargo de una sección, "Pisto Manchego",
en la que mezclaba, con sumo gracejo,
temas de actualidad nacional o mundial
con el anuncio de productos comerciales.
No abandonó nunca el periodismo.
Desde su juventud
participó intensamente en la vida
cultural y política cubana, lo que le
costó el exilio en varias ocasiones. Ya
en La Habana conoce a intelectuales como
el español Federico García Lorca (quien
había sido invitado por Fernando Ortiz a
impartir unas conferencias), y al gran
poeta negro norteamericano Langston
Hughes, cuya amistad e influencia serían
sumamente importantes para Guillén.
En 1930, escribe sus
"Motivos de son", que, al publicarse en
el "Diario de la Marina", lanzan al
poeta novel a una especie de celebridad
polémica, pero de amplia resonancia
popular y al año siguiente "Sóngoro
cosongo; poemas mulatos", un libro de
mayor estatura artística, con una
técnica mucho más perfecta, y de
vocación reflexiva sobre la cultura
cubana que incluye "Los Motivos". Se
considera éste, su verdadero primer
libro, el que le abre las puertas de la
consagración.
A "Sóngoro cosongo, le
precede un prólogo del autor: "Diré
finalmente que estos son unos versos
mulatos. Participan acaso de los mismos
elementos que entran en la composición
étnica de Cuba, donde todos somos un
poco níspero. ¿Duele? No lo creo. En
todo caso, precisa decirlo antes de que
lo vayamos a olvidar. La inyección
africana en esta tierra es tan profunda,
y se cruzan y entrecruzan en nuestra
bien regada hidrografia social tantas
corrientes capilares, que sería trabajo
de miniaturista desenredar el
jeroglífico".
Para 1934 presenta un
nuevo poemario, "West Indies, Ltd".,
donde se advierte un crecimiento
intelectual, orientado hacia posiciones
cada vez más críticas sobre el
desequilibrio social y económico de su
país.
Viaja a México el 19 de
enero de 1937, para participar en el
congreso de la Liga de Escritores y
Artistas Revolucionarios de México, y
allí se vincula con artistas como
Silvestre Revueltas, Diego Rivera, David
Alfaro Sequeiros, y otros. Es en esta
época que publica un poemario de fuerte
entonación popular, "Cantos para
soldados y sones para turistas", con
prólogo de Juan Marinello.
Ese mismo año participa
en el II Congreso Internacional de
Escritores para la Defensa de la
Cultura, en Barcelona, Valencia y
Madrid, en plena guerra civil
antifascista. Allí Manuel Altolaguirre
le edita "España. Poema en cuatro
angustias y una esperanza", y se
relaciona con lo más destacado de la
intelectualidad española e
internacional: Antonio Machado, Miguel
Hernández, Pablo Neruda, Ilya Ehrenburg,
Rafael Alberti, César Vallejo, León
Felipe, Juan Chabás, Octavio Paz,
Tristán Tzara, Anna Seghers, y Ernest
Hemingway, a quien conociera en Cuba.
Si se sigue la fecha de
publicación de sus poemario se aprecia
esa rápida evolución hacia
preocupaciones políticas y sociales, por
ejemplo "El son entero" (1947) y "La
paloma de vuelo popular" (1958),
compromiso con la isla y América, o el
propio "España. Poema en cuatro
angustias y una esperanza", escrito bajo
el impacto de la Guerra Civil española y
el asesinato de Federico García Lorca, o
"Elegía a Jesús Menéndez" (1951), en
homenaje al líder obrero cubano, con
quien había mantenido amistad y
colaboración.
Al triunfar la
Revolución cubana Guillén se encontraba
en Buenos Aires e inmediatamente regresa
a Cuba. Dos años más tarde, en el Primer
Congreso Nacional de Escritores y
Artistas de Cuba, fue elegido presidente
de la Unión de Escritores y Artistas de
Cuba (UNEAC), en el cual se mantuvo
hasta su muerte en 1985.
Para esas décadas
publica "Tengo" (1964), "Poemas de amor"
(1964), "El gran zoo" (1967), "Cuatro
canciones para el Che" (1969), "La rueda
dentada", "Diario que a diario" (1972),
"El corazón con que vivo" (1975), "Por
el mar de las Antillas anda un barco de
papel" (1978), y "Elegías" (1977).
A propósito de
celebrarse el 110 aniversario de su
natalicio, la Fundación Nicolás Guillén
organizó un Coloquio en el cual analizó
aspectos siempre interesantes de su obra
y por ello esta publicación sostuvo
breve dialogo, justo en los jardines de
la UNEAC, con Nicolás Hernández Guillén,
presidente de esa institución.
La obra de Guillén tiene
muchas facetas, su poesía negra,
amorosa, las elegías. ¿Cuál usted cree
que en este siglo 21 sería la mas
accesible para los jóvenes?
"Quizás en una primera
lectura, la poesía amorosa. El amor es
un sentimiento que todo el mundo siente
en algún momento y la poesía de Nicolás
Guillén es impresionante, con muchos
niveles de lectura, y algunos muy
sencillos, que pueden llegar a
emocionar, impactar el sentimiento de
las personas de manera muy directa. De
manera que yo pienso que quizás la
poesía amorosa de Guillén puede ser una
lectura atractiva para los jóvenes y mas
aun si tengo en cuenta que durante
muchos años fue una zona de su poesía
poco divulgada, poco publicitada.
Pero pienso que en otro
momento hay una lectura, con la poesía
negra, y te confieso que Guillén mismo
nunca estuvo muy conforme que se hablase
de poesía negra al referirse a su poesía
en la que aborda asuntos relacionados
con la presencia del negro en Cuba. Él
lo que estaba buscando era una poesía
cubana. Yo creo que las reflexiones que
desde la poesía Guillén hace de lo que
es Cuba, tienen una extraordinaria
importancia y que en una lectura más
despaciosa, estoy seguro que llamará la
atención de los jóvenes por la
sagacidad, la profundidad con que captó
las esencias nacionales de este país. No
se trata, insisto, de poesía negra,
Guillén sabía perfectamente que el
lenguaje materializa el pensamiento, que
de alguna manera el modo en que te
expresas condiciona y, de manera
recíproca, la manera en que piensas
condiciona como te expresas. Guillén
pensaba que no era posible una poesía
netamente negra, netamente africana, si
se está expresando en el idioma español,
y ese solo hecho significa la presencia
en su obra de una herencia, de una
influencia, de una cultura que se
expresa en ese idioma.
Por otra parte lo que
intentaba destacar era el carácter
mestizo, ni negro ni blanco, de la
cultura cubana. Habría que quizás decir
ni negro, ni blanco, ni chino ni indio,
porque muchos otros componentes
contribuyeron a la formación de ese
carácter. Guillén quería que esas dos
corrientes principales tuvieran el mismo
tamaño, y comienza a actuar en un
momento en que la corriente que viene de
África es desconocida, minimizada,
subestimada por la cultura dominante y
él rompe lanzas en favor de lo que era
justo y necesario en ese momento.
Siempre pensó en una poesía cubana, que
expresara la esencia de la nación".
¿En cuanto al evento?
"Lo dedicamos al 110
aniversario de su natalicio,
reflexionamos sobre la herencia del
abuelo español. En abril efectuamos un
evento en que nos dedicamos
principalmente al legado del abuelo
africano porque coincidía este año con
dos acontecimientos relevantes, el
bicentenario de la Conspiración de
Aponte y el centenario de la protesta
armada y la masacre de los
Independientes de Color, y aprovechamos
para advertir sobre la persistencia de
prejuicios, discriminación e incluso de
violencia relacionados con el color de
la piel, como es el caso de Estados
Unidos donde hace unos meses asesinaron
al joven Trevor Martin.
En el encuentro de este
julio tratamos sobre la herencia
española, a partir de la presencia de
Guillén en España en el año 1937 como un
hecho que él incluyó entre los cinco
acontecimientos que más influencia
tuvieron en su vida: su presencia en la
Guerra Civil Española. Allí ingresó al
Partido Comunista y luego permanece en
España varios meses y escribió unos
magníficos reportajes y crónicas sobre
las luchas contra el fascismo del pueblo
español.
Los estudiosos se
refirieron a su gran poema a España, a
la herencia que recibe de la gran poesía
española del Siglo de Oro, y a su
relación con intelectuales españoles,
como Rafael Alberti, con Lorca mismo,
con Altoaguirre, con Miguel Hernández.
Con todos sostuvo relaciones que de un
modo u otro lo marcaron y lo
acompañaron, en el caso de los que
vivieron una larga vida, siempre, como
es el caso de Rafael Alberti.
Y hablamos también sobre
la presencia en Cuba de un numeroso
grupo de intelectuales españoles que
tuvieron que huir de España como
consecuencia de la victoria del fascismo
y recalaron en la isla, quizás no tanto
como hubiera sido deseable, porque eran
hombres buenos, de un enorme talento,
pero por ejemplo, en una de las
disposiciones de nuestra Universidad (de
La Habana) se impedía la contratación de
profesores extranjeros y estos hombres
no pudieron tener un medio de vida como
les habría correspondido de acuerdo a su
conocimientos, su talento. Se perdieron
para la academia y fueron a parar a
México, Argentina, otros lugares. De
todas maneras dejaron una impronta aquí,
algunos en el mundo editorial como es el
caso de Manuel Altolaguirre".
Nicolás Guillen es el
Poeta Nacional. Relacionada con la
primera pregunta… ¿Considera que los
jóvenes se están acercando a su obra?
"Pienso que poco a poco
se van acercando. Creo que después de la
desaparición de la Unión Soviética y el
campo socialista, y como consecuencia de
oscilaciones del pensamiento hacia la
derecha a nivel global, Guillén fue un
poco olvidado, no por nosotros, claro
está. La Fundación sabes se constituye
coincidiendo casi con el periodo
especial en 1991, y que duda podíamos
tener nosotros de la enorme importancia
y el enorme valor de la poesía de
Guillén para la nación cubana, pero si
creo que la sociedad cubana reflejó algo
de lo que estaba sucediendo a nivel
global. Estábamos convencido que era un
movimiento pendular. Desde hace tres
ediciones celebramos durante el Coloquio
y Festival de Música y Poesía una sesión
en la Universidad de La Habana. Este año
los asistentes escucharon estupefactos
un panel de cuatro estudiantes, del
cuarto año, sobre el "Diario que a
diario". Estuvieron brillantes,
originales. Por eso creo que los
estudios sobre Guillén están
garantizados. No se va a dejar de
estudiar y apreciar a Nicolás Guillén en
la nación cubana, creo que sería de
cierto modo un suicidio cultural y estoy
convencido que eso no va a pasar".
Nadie mejor que Salvador
Bueno (1917-2006), ensayista,
investigador literario y quien fuera
director de la Academia Cubana de la
Lengua, para sintetizar el valor de la
obra de Nicolás Guillén: "Toda su obra
creadora está destinada a la
confirmación de una auténtica poesía
cubana de hondo sentido popular.
Afincado en nuestro pueblo, hombre de
pueblo, concibió por especial
merecimiento de su quehacer, la
producción de una lírica hecha de
procedencia española y africana.
Percibían sus lectores desde sus
primeros libros aquel vibrante
colorismo, la musicalidad sandunguera,
el ritmo de fuente africana y los
elementos folklóricos. Todos estos
rasgos fundamentales quedaron no
olvidados sino integrados raigalmente a
su posterior poesía social. De tal modo,
el poeta camagüeyano arribaba a una
esencial poesía que sintetizaba nuestra
nacionalidad…".