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C U L T U R A

La Habana, 20 de Julio de 2012 

 

Nicolás Guillén en su aniversario 110

Mireya Castañeda

Nicolás Guillén (1902-1989) es considerado por su obra como Poeta Nacional. Palpita en sus composiciones poéticas algo propio, particular, que reconocemos como lo cubano.


Un joven Nicolás Guillén fotografiado por Carl Van Vechten, e incluida en la muestra de Poetas Afronorteamericanos (1939-64) exhibida ahace unos años en la Biblioteca Beinecke, Universidad de Yale (GUILLEN JOVEN)

Introdujo el tema negro en la poesía en lengua española y supo interpretar a plenitud el espíritu de lucha de los seres humanos, y su esperanza de conquistar una sociedad mejor.

Fue un periodista fecundo e incansable desde los años 20 del siglo pasado, por ejemplo en el Periódico "El Camagüeyano", estuvo a cargo de una sección, "Pisto Manchego", en la que mezclaba, con sumo gracejo, temas de actualidad nacional o mundial con el anuncio de productos comerciales. No abandonó nunca el periodismo.

Desde su juventud participó intensamente en la vida cultural y política cubana, lo que le costó el exilio en varias ocasiones. Ya en La Habana conoce a intelectuales como el español Federico García Lorca (quien había sido invitado por Fernando Ortiz a impartir unas conferencias), y al gran poeta negro norteamericano Langston Hughes, cuya amistad e influencia serían sumamente importantes para Guillén.

En 1930, escribe sus "Motivos de son", que, al publicarse en el "Diario de la Marina", lanzan al poeta novel a una especie de celebridad polémica, pero de amplia resonancia popular y al año siguiente "Sóngoro cosongo; poemas mulatos", un libro de mayor estatura artística, con una técnica mucho más perfecta, y de vocación reflexiva sobre la cultura cubana que incluye "Los Motivos". Se considera éste, su verdadero primer libro, el que le abre las puertas de la consagración.

A "Sóngoro cosongo, le precede un prólogo del autor: "Diré finalmente que estos son unos versos mulatos. Participan acaso de los mismos elementos que entran en la composición étnica de Cuba, donde todos somos un poco níspero. ¿Duele? No lo creo. En todo caso, precisa decirlo antes de que lo vayamos a olvidar. La inyección africana en esta tierra es tan profunda, y se cruzan y entrecruzan en nuestra bien regada hidrografia social tantas corrientes capilares, que sería trabajo de miniaturista desenredar el jeroglífico".

Para 1934 presenta un nuevo poemario, "West Indies, Ltd"., donde se advierte un crecimiento intelectual, orientado hacia posiciones cada vez más críticas sobre el desequilibrio social y económico de su país.

Viaja a México el 19 de enero de 1937, para participar en el congreso de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios de México, y allí se vincula con artistas como Silvestre Revueltas, Diego Rivera, David Alfaro Sequeiros, y otros. Es en esta época que publica un poemario de fuerte entonación popular, "Cantos para soldados y sones para turistas", con prólogo de Juan Marinello.

Ese mismo año participa en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en Barcelona, Valencia y Madrid, en plena guerra civil antifascista. Allí Manuel Altolaguirre le edita "España. Poema en cuatro angustias y una esperanza", y se relaciona con lo más destacado de la intelectualidad española e internacional: Antonio Machado, Miguel Hernández, Pablo Neruda, Ilya Ehrenburg, Rafael Alberti, César Vallejo, León Felipe, Juan Chabás, Octavio Paz, Tristán Tzara, Anna Seghers, y Ernest Hemingway, a quien conociera en Cuba.

Si se sigue la fecha de publicación de sus poemario se aprecia esa rápida evolución hacia preocupaciones políticas y sociales, por ejemplo "El son entero" (1947) y "La paloma de vuelo popular" (1958), compromiso con la isla y América, o el propio "España. Poema en cuatro angustias y una esperanza", escrito bajo el impacto de la Guerra Civil española y el asesinato de Federico García Lorca, o "Elegía a Jesús Menéndez" (1951), en homenaje al líder obrero cubano, con quien había mantenido amistad y colaboración.

Al triunfar la Revolución cubana Guillén se encontraba en Buenos Aires e inmediatamente regresa a Cuba. Dos años más tarde, en el Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, fue elegido presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en el cual se mantuvo hasta su muerte en 1985.

Para esas décadas publica "Tengo" (1964), "Poemas de amor" (1964), "El gran zoo" (1967), "Cuatro canciones para el Che" (1969), "La rueda dentada", "Diario que a diario" (1972), "El corazón con que vivo" (1975), "Por el mar de las Antillas anda un barco de papel" (1978), y "Elegías" (1977).

A propósito de celebrarse el 110 aniversario de su natalicio, la Fundación Nicolás Guillén organizó un Coloquio en el cual analizó aspectos siempre interesantes de su obra y por ello esta publicación sostuvo breve dialogo, justo en los jardines de la UNEAC, con Nicolás Hernández Guillén, presidente de esa institución.

La obra de Guillén tiene muchas facetas, su poesía negra, amorosa, las elegías. ¿Cuál usted cree que en este siglo 21 sería la mas accesible para los jóvenes?

"Quizás en una primera lectura, la poesía amorosa. El amor es un sentimiento que todo el mundo siente en algún momento y la poesía de Nicolás Guillén es impresionante, con muchos niveles de lectura, y algunos muy sencillos, que pueden llegar a emocionar, impactar el sentimiento de las personas de manera muy directa. De manera que yo pienso que quizás la poesía amorosa de Guillén puede ser una lectura atractiva para los jóvenes y mas aun si tengo en cuenta que durante muchos años fue una zona de su poesía poco divulgada, poco publicitada.

Pero pienso que en otro momento hay una lectura, con la poesía negra, y te confieso que Guillén mismo nunca estuvo muy conforme que se hablase de poesía negra al referirse a su poesía en la que aborda asuntos relacionados con la presencia del negro en Cuba. Él lo que estaba buscando era una poesía cubana. Yo creo que las reflexiones que desde la poesía Guillén hace de lo que es Cuba, tienen una extraordinaria importancia y que en una lectura más despaciosa, estoy seguro que llamará la atención de los jóvenes por la sagacidad, la profundidad con que captó las esencias nacionales de este país. No se trata, insisto, de poesía negra, Guillén sabía perfectamente que el lenguaje materializa el pensamiento, que de alguna manera el modo en que te expresas condiciona y, de manera recíproca, la manera en que piensas condiciona como te expresas. Guillén pensaba que no era posible una poesía netamente negra, netamente africana, si se está expresando en el idioma español, y ese solo hecho significa la presencia en su obra de una herencia, de una influencia, de una cultura que se expresa en ese idioma.

Por otra parte lo que intentaba destacar era el carácter mestizo, ni negro ni blanco, de la cultura cubana. Habría que quizás decir ni negro, ni blanco, ni chino ni indio, porque muchos otros componentes contribuyeron a la formación de ese carácter. Guillén quería que esas dos corrientes principales tuvieran el mismo tamaño, y comienza a actuar en un momento en que la corriente que viene de África es desconocida, minimizada, subestimada por la cultura dominante y él rompe lanzas en favor de lo que era justo y necesario en ese momento. Siempre pensó en una poesía cubana, que expresara la esencia de la nación".

¿En cuanto al evento?

"Lo dedicamos al 110 aniversario de su natalicio, reflexionamos sobre la herencia del abuelo español. En abril efectuamos un evento en que nos dedicamos principalmente al legado del abuelo africano porque coincidía este año con dos acontecimientos relevantes, el bicentenario de la Conspiración de Aponte y el centenario de la protesta armada y la masacre de los Independientes de Color, y aprovechamos para advertir sobre la persistencia de prejuicios, discriminación e incluso de violencia relacionados con el color de la piel, como es el caso de Estados Unidos donde hace unos meses asesinaron al joven Trevor Martin.

En el encuentro de este julio tratamos sobre la herencia española, a partir de la presencia de Guillén en España en el año 1937 como un hecho que él incluyó entre los cinco acontecimientos que más influencia tuvieron en su vida: su presencia en la Guerra Civil Española. Allí ingresó al Partido Comunista y luego permanece en España varios meses y escribió unos magníficos reportajes y crónicas sobre las luchas contra el fascismo del pueblo español.

Los estudiosos se refirieron a su gran poema a España, a la herencia que recibe de la gran poesía española del Siglo de Oro, y a su relación con intelectuales españoles, como Rafael Alberti, con Lorca mismo, con Altoaguirre, con Miguel Hernández. Con todos sostuvo relaciones que de un modo u otro lo marcaron y lo acompañaron, en el caso de los que vivieron una larga vida, siempre, como es el caso de Rafael Alberti.

Y hablamos también sobre la presencia en Cuba de un numeroso grupo de intelectuales españoles que tuvieron que huir de España como consecuencia de la victoria del fascismo y recalaron en la isla, quizás no tanto como hubiera sido deseable, porque eran hombres buenos, de un enorme talento, pero por ejemplo, en una de las disposiciones de nuestra Universidad (de La Habana) se impedía la contratación de profesores extranjeros y estos hombres no pudieron tener un medio de vida como les habría correspondido de acuerdo a su conocimientos, su talento. Se perdieron para la academia y fueron a parar a México, Argentina, otros lugares. De todas maneras dejaron una impronta aquí, algunos en el mundo editorial como es el caso de Manuel Altolaguirre".

Nicolás Guillen es el Poeta Nacional. Relacionada con la primera pregunta… ¿Considera que los jóvenes se están acercando a su obra?

"Pienso que poco a poco se van acercando. Creo que después de la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista, y como consecuencia de oscilaciones del pensamiento hacia la derecha a nivel global, Guillén fue un poco olvidado, no por nosotros, claro está. La Fundación sabes se constituye coincidiendo casi con el periodo especial en 1991, y que duda podíamos tener nosotros de la enorme importancia y el enorme valor de la poesía de Guillén para la nación cubana, pero si creo que la sociedad cubana reflejó algo de lo que estaba sucediendo a nivel global. Estábamos convencido que era un movimiento pendular. Desde hace tres ediciones celebramos durante el Coloquio y Festival de Música y Poesía una sesión en la Universidad de La Habana. Este año los asistentes escucharon estupefactos un panel de cuatro estudiantes, del cuarto año, sobre el "Diario que a diario". Estuvieron brillantes, originales. Por eso creo que los estudios sobre Guillén están garantizados. No se va a dejar de estudiar y apreciar a Nicolás Guillén en la nación cubana, creo que sería de cierto modo un suicidio cultural y estoy convencido que eso no va a pasar".

Nadie mejor que Salvador Bueno (1917-2006), ensayista, investigador literario y quien fuera director de la Academia Cubana de la Lengua, para sintetizar el valor de la obra de Nicolás Guillén: "Toda su obra creadora está destinada a la confirmación de una auténtica poesía cubana de hondo sentido popular. Afincado en nuestro pueblo, hombre de pueblo, concibió por especial merecimiento de su quehacer, la producción de una lírica hecha de procedencia española y africana. Percibían sus lectores desde sus primeros libros aquel vibrante colorismo, la musicalidad sandunguera, el ritmo de fuente africana y los elementos folklóricos. Todos estos rasgos fundamentales quedaron no olvidados sino integrados raigalmente a su posterior poesía social. De tal modo, el poeta camagüeyano arribaba a una esencial poesía que sintetizaba nuestra nacionalidad…".
 

 

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