|
|
|
D
E P O R T E S |
La Habana, 30 de Julio de 2012 |
|
|
|
Bermoy
abre la senda
Ariel B. Coya, enviado especial
LONDRES.— La primera medalla de Cuba
en Londres 2012, como cuatro años atrás,
volvió a ser para Yanet Bermoy, la
menuda judoca cienfueguera. Otra vez
plata, como en Beijing 2008; pero en una
división diferente (los 52 kg), en la
que solo cedió ante el empuje de la
coreana An Kum Ae, subtitular de la
capital china al igual que ella.
|

La cienfueguera se mostró en
excelente forma para
reeditar su subtítulo de
Beijing. |
"Vengo a discutir el título", había
avisado en los días previos a la
competencia y con esa convicción salió
al tatami en el centro Excel, donde fue
eliminando a sus rivales, una tras otra:
a la mongola Bundmaa Munkhbaatar,
segunda del ranking del orbe, por ippon;
a Marie Muller, de Luxemburgo, por
wazari; y también por este último
veredicto a la belga Ilse Heylen, bronce
de Atenas 2004.
Mientras, la veterana An de 32 años
también se presentaba intratable,
dejando en el camino a la japonesa
bicampeona del mundo Misato Nakamura, y
a la francesa Priscilla Gneto y la
italiana Rosalba Forciniti, a la postre
ganadoras del bronce. Hasta la final ¼
donde ambas submonarcas se vieron las
caras y libraron un tenso duelo cuerpo a
cuerpo, que solo se definió en la Regla
de Oro (tiempo extra) cuando la asiática
sorprendió a la cubana con un barrido de
pierna.
De ese modo, Bermoy volvió a quedarse
en plata y lamentó no alcanzar el título
que desde hace cuatro años anhela. "Me
había preparado para eso, yo tenía para
más. Pero la coreana se presentó
durísima. Muy difícil. Quería ganarle
por estrategia, porque nunca la he
tirado. La vez que competí con ella este
año en Alemania (en el Grand Prix de
Dusseldorf) le gané por dos shido y
pienso que tenía que dar un poquito más.
No debí descuidarme", aseguró nada más
acabar el combate.
Aunque igual reconoció sentirse
orgullosa de ser la primera medallista
de Cuba y alcanzar otra presea en estos
Juegos: "Porque es un reto que me impuse
y al final lo conseguí".
De ahí que esta vez no se mostró
llorosa en el podio, sino sonriente.
Prueba indiscutible de que ha madurado
como atleta, de que sabe que en el
deporte de elite se gana y se pierde, y
que conquistar una medalla olímpica, aun
si no es el oro, resulta siempre algo
formidable. Un mérito tremendo, que
ahora mismo disfruta toda Cuba. Gracias
a ella.
Por lo demás,
este domingo el georgiano Lasha
Shavdatuashvili se coronó, entre los
hombres, sobre el húngaro Miklos Ungvari
en la división de los 66 kg. En tanto,
la experimentada Yurisleidys Lupetey
comparecerá hoy en los 57 ante la griega
Ioulietta Boukouvala por las muchachas
del entrenador Ronaldo Veitía en un
torneo, donde curiosamente Japón —la
gran potencia del judo— no ha ganado
todavía ningún título. |
|
|
|
|