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Un
grupo de intelectuales
presenta declaración en protesta
por el ataque contra Iraq
POR
HILARY E. MACGREGOR -periodista del Times-
MAS de
100 actores, productores y directores de Hollywood
llevarán a cabo actividades contra la guerra. Mike
Farrell, Alfre Woodard, Ed Begley Jr, Tony Shalhoub
y otros realizarán una conferencia de prensa a las
10 a.m. en Les Deux Cafes, de Hollywood, donde
harán patente una declaración protestando por los
costos y riesgos de ir a la guerra contra Iraq.
Usando el título de Artistas Unidos para Ganar sin
Guerra, las celebridades firmantes lo constituyen
Gillian Anderson y Kim Basinger, también Matt
Damon, Laurence Fishburne y Michael Stipe.
Denunciando
los pronunciamientos guerreristas de Washington como
“alarmantes e innecesarios”, la sencilla
declaración de cinco párrafos exhorta a que se
desarme a Iraq mediante “medios diplomáticos
legales”. “Somos patriotas americanos que
comparten el criterio de que no debe permitirse que
Saddam Hussein posea armas de destrucción masiva.
Apoyamos las inspecciones rigurosas de armamentos
efectuadas por la ONU para asegurar el desarme
efectivo de Iraq”, se lee en la declaración. “Sin
embargo, una invasión militar preventiva contra
Iraq va a dañar los intereses nacionales
norteamericanos. Dicha guerra aumentará el
sufrimiento humano, y producirá la animosidad
contra nuestro país, aumentará la probabilidad de
ataques terroristas, dañará la economía, además
de socavar nuestra posición moral en el mundo”.
Este
grupo de estrellas pronto expondrá su punto de
vista en los conversatorios radiotelevisivos y
revistas de entretenimiento. Todo esto surgió
cuando dos amigos armados simplemente de sus
computadoras personales y sus e-mails (intercambios
electrónicos epistolares), sin mucho ruido se
reunieron con algunos de los personajes más
importantes holligudenses que están en contra de la
guerra.
El
verano pasado, Robert Greenwald (director de The
Burning Bed y director y productor de la finalizada
My Dark Places) se comunicó con su socio, el actor
activista Farrell (que trabajó en MASH y
Providence). “Todo se lo debemos a Andrew Card”,
se recuerda Greenwald. “Parece que fue hace un
siglo, pero si se tiene un asunto no hay que esperar
al verano para presentarlo”.
Greenwald
recuerda que meditó sobre el comentario hecho por
el jefe del personal administrativo de la Casa
Blanca y ex vicepresidente de General Motors -en la
que explicaba por qué la administración de Bush
esperaría hasta septiembre para decidir sobre la
guerra en Iraq-, llegando a la conclusión que fue
un atropello a la inteligencia. “Le pregunté a
Mike Farrell si en realidad quiso decir eso”. “Se
trata de gente que usan un lenguaje al que estamos
acostumbrados, con la gran diferencia que son
decisiones que significan vida o muerte para una
enorme cantidad de personas”.
El 2
de octubre Farrell y Greenwald comenzaron a debatir
sobre eso en la casa de Stanley Sheinbaum, que suele
recolectar fondos para los demócratas. En la
tertulia se encontraban Scott Ritter, ex inspector
de armamentos de la ONU transformado en pacifista,
David Cortright, profesor del departamento de
estudios para la paz de la universidad de Notre
Dame, y quien también dirige el Foro de la Cuarta
Libertad, grupo investigativo privado que está a
favor de la reducción y eliminación del armamento
nuclear. Más de cincuenta personalidades de la
política y el entretenimiento concurrieron al
encuentro, incluyendo a Warren Beatty y su esposa
Annette Bening, Tom Hayden y Gary Hart.
En las
semanas siguientes, Greenwald se alarmó mucho más.
“Siempre veía las noticias, en las que había un
solo mensaje”, añade. “Aún antes de las
elecciones, la administración ejecutó todo esto
con brillantez. No había voces discordantes. El
leitmotiv era en qué momento bombardear, no si se
bombardea o no. Lo que se discutía era cuándo ir a
la guerra, no si se va o no a la guerra. Los asuntos
básicos no se discutían”.
Greenwald
y Farrell se dieron cuenta que hay personas
prominentes y de poderosa opinión que podrían
manifestarse -“tratándose de actores y actrices”,
advierte Greenwald.
El fin
de semana del 15 de noviembre, Cortright y un grupo
que se autotitulaba Coalición para Ganar sin Guerra
se reunieron en la zona rural del estado de Nueva
York. Allí redactaron el escrito que sería la base
para la declaración de Hollywood.
Greenwald
y Farrell circularon la declaración por el correo
electrónico. Lo mandaron a amigos, socios de
negocios, a sus relaciones, etc.. Se trataba de una
campaña con poco ruido, pero firme. No había
asesores políticos, ningún anuncio formal, ni
recaudación de fondos. El mensaje se difundió
tranquilamente, en mesas para cenar, en escuelas, en
escenarios de filmación.
Algunas
celebridades se negaron a firmar, explicando que
preferían esperar. Pero muchos se sumaron,
manifestándole a Greenwald y Farrell que se
sentían agradecidos por tener un medio para
expresar su patriotismo y puntos de vista
antiguerrerista.
Contestando
por correo electrónico, David Duchovny acotó que
“le gustaría firmar la carta a la hora de la
comida”, -“Pronto vamos a tener guerra y sería
como aceptar ciegamente ese curso...”
Antes
de firmarlo, Janeane Garofalo escribió “que
creía que la actual administración y una buena
parte de los medios difusivos están intimidando al
pueblo americano para que apoyen ciegamente la
agresión.
Dice
Greenwald que en el mejor de los casos espera la
firma de 15 a 20 estrellas. Todo el fin de semana y
el lunes se han estado recibiendo firmas de apoyo.
“Creo
que cada vez es mayor el número de voces que se
alzan contra la guerra, aunque no han hecho un
trabajo efectivo para hacerlo llegar a la
televisión, la radio y la prensa en general.”
“Esta
es una manera de lograr su atención.”
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