PRETORIA.— La memoria de las víctimas
de la esclavitud y la trata
trasatlántica y la condena al bloqueo
que ejerce Estados Unidos contra Cuba,
marcaron los momentos de más intensidad
de la reunión ministerial previa a la
Primera Cumbre Global de la Diáspora
Africana, que sesionará hoy en la
capital sudafricana para celebrar el Día
de África.
Ministros y representantes de las
cancillerías de la mayoría de los
miembros de la Unión Africana, y de 19
países de América Latina y el Caribe,
reunidos en el centro Oliver Tambo, de
Pretoria, examinaron y alistaron la
Declaración Final y el Programa de Acción que deben aprobar los
jefes de Estado y de Gobierno y las
autoridades de alto nivel que
concurrirán a la Cumbre a efectuarse en
Johannesburgo.
La reunión ministerial aprobó incluir
en la Declaración una moción de rechazo
al bloqueo de EE.UU. contra Cuba,
extensiva a toda medida unilateral de
coacción que lesione el derecho a la
soberanía y la autodeterminación, y el
desarrollo económico, social y cultural
de los pueblos.
Al refrendar por unanimidad la
propuesta, las delegaciones de los
países presentes fueron consecuentes con
la reiterada condena al bloqueo en el
foro anual de las Naciones Unidas,
desoída por las administraciones
norteamericanas.
Cuba, representada en esa sesión por
Orlando Vistel, presidente del Instituto
Cubano de la Música, Héctor Igarza,
subdirector de África de la Cancillería,
y el embajador en Sudáfrica, Ángel
Villa, llamó la atención sobre la falta
de compromiso de las antiguas metrópolis
coloniales para compensar los daños
causados por la trata y la esclavitud al
desarrollo del continente africano.
Junto a Venezuela y Ecuador, Cuba
defendió la viabilidad e importancia de
los nuevos mecanismos de integración
emergentes durante la última década en
la región, el CELAC y el ALBA, que desde
sus propias bases fundacionales aspiran
a combatir la pobreza, el hambre, las
enfermedades y los desequilibrios
sociales, males que en gran medida
afectan a las comunidades
afrodescendientes.
También la delegación de la nación
antillana precisó cómo los países ricos,
que se benefician de la explotación de
la mano de obra de los nuevos migrantes,
enmascaran las carencias e
insuficiencias de las ayudas a la
economía de las naciones africanas
mediante la manipulación de las cifras
de las remesas familiares.
De igual modo, respaldó las
iniciativas educacionales y culturales
tendientes a preservar y promover la
memoria histórica compartida entre
África, América Latina y el Caribe, y
puso como ejemplo el empeño conjunto del
Estado y el movimiento intelectual y
artístico de la Isla por impulsar el
programa La ruta del esclavo, de acuerdo
con lo acordado en el seno de la UNESCO.