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Acuérdense
de Abril
Félix
López
Dice
la sabiduría popular latinoamericana que
en los Estados Unidos no ocurren golpes
de Estado, porque en ese país no existe
una embajada norteamericana. Y no es una
broma. La prueba está en las huellas
dejadas por la diplomacia gringa en
todos los intentos por derrocar a
presidentes incómodos en la historia de
América Latina. Y su máxima expresión
ocurrió hace exactamente una década, en
abril del 2002, durante el golpe de
Estado fascista contra el presidente
Hugo Chávez.
De ese hecho histórico,
por la ejemplar trascendencia de la
victoria popular contra la oligarquía
fascista, existen dos imágenes que
entraron para siempre en la iconografía
revolucionaria: una, la fotografía del
presidente Chávez que regresa victorioso
a Miraflores, rodeado de los jóvenes
paracaidistas que lo rescataron de la
muerte. La otra, la de los soldados
leales de la Guardia de Honor, que
ondearon una bandera y sus boinas rojas
desde una azotea de Palacio, para
indicarle al pueblo que estaban con
ellos y que los acompañarían en la
victoria.
En
Cuba, diez años después de aquellos tres
días de indignación, incertidumbres y
zozobra, celebramos como nuestra aquella
victoria de nuestros hermanos
venezolanos. Porque vivimos al pie del
televisor o pegados a la radio el hilo
de los acontecimientos. Fidel había
tenido la posibilidad de hablarle a
Chávez vía telefónica y sabemos hoy
cuánto se hizo desde esta Isla para que
los golpistas no consumaran el plan de
asesinar al líder bolivariano. Mientras
esos dos hombres hablaban, miles de
cubanos estaban conectados
emocionalmente con la Patria de Bolívar¼
Finalmente, volvió a cumplirse la
profecía de que Abril no era un buen mes
para los gringos en América Latina.
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Venezolanos celebran el Día de la
Dignidad Nacional |